La escucha de cuentos como puerta de entrada a la lectura

Contar cuentos a las y los más pequeños es uno de los hábitos más antiguos e imbatibles en materia de crianza. Más allá de los cambios en los ritmos y estilos de vida, de los avances tecnológicos y la proliferación de pantallas, los cuentos antes de dormir siguen siendo cotidianos en muchos hogares en todo el mundo. Los audiolibros permiten potenciar el fenómeno, así como extender los beneficios de la lectura en voz alta y la escucha literaria más allá de la infancia.

Para los más pequeños, oír un relato literario en voz alta estimula la adquisición temprana del lenguaje, amplía el vocabulario y fomenta el gusto por la lectura. Si la narración llega desde una voz familiar, potencia además el vínculo afectivo. Todo esto puede multiplicarse mediante el recurso de los audiolibros. De hecho, su uso no interrumpe ni altera el proceso de aprendizaje de la lectoescritura sino al contrario: lo impulsa.

“Lo primero que hay que saber es que escuchar audiolibros no es ‘hacer trampa’. El principal propósito de leer es obtener información. No importa cuál sea la vía por donde llegue la información al cerebro”, respondió Jamie Martin, especialista en
tecnología de asistencia en New England Assistive Technology Center (NEAT) en Hartford, Connecticut, al ser consultado sobre el uso de audiolibros en casos de niños con dificultades para aprender a leer y escribir. Y agregó que en esta etapa muchos chicos centran su atención en pronunciar las palabras, más que en entender lo que están diciendo. “Los audiolibros pueden eliminar la necesidad de decodificar de manera que se pueda enfocar en el significado”, remarcó el analista, dando cuenta del gran complemento entre lectura y escucha literaria.

En el mismo sentido apuntaron los resultados del estudio “Lectura de niños y jóvenes en 2019”, realizado por el Fondo Nacional de Alfabetización (National Literacy Trust) en el Reino Unido. Sobre 56.906 niños y jóvenes de entre 9 y 18 años encuestados, se concluyó que los audiolibros facilitan que niñas y niños accedan a la lectura por sí solos.

Desde la Universidad de Salamanca, en España, Araceli García Rodríguez y Raquel Gómez Díaz, autoras de “¿Leer con los oídos?: audiolibros y literatura infantil y juvenil” (2019), analizaron los beneficios del uso de audiolibros en el ámbito educativo, donde funciona como complemento de la lectura tradicional en papel. Destacaron que entre los más pequeños este hábito ayuda a prestar atención, potencia la experiencia de emocionarse gracias a los matices de la voz, así como fomenta el desarrollo de la actividad cognitiva mediante la creación de imágenes mentales en función de la escucha.

Para los adultos, también

Aunque súper instalada y firme ante el paso del tiempo, la práctica de la lectura de cuentos en la infancia suele interrumpirse cuando los niños comienzan a leer solos con fluidez, o simplemente cuando crecen. Pero atención: el hábito de oír relatos literarios en voz alta aporta múltiples beneficios también entre los mayores. Por eso, especialistas apuntan a los audiolibros como herramienta para retomar esta costumbre en la vida adulta.

En su libro La hora encantada (The Enchanted Hour, Harper, 2019), la autora Meghan Cox Gurdon lo explicó así: “Sería un error relegar la lectura en voz alta tan solo al territorio de la infancia. Los adolescentes y adultos a quienes se les lee no reciben tanta atención por parte de la comunidad científica, pero es incuestionable que también se benefician de ello intelectual, emocional, literaria e incluso espiritualmente”. Según Cox, “para los exhaustos adultos de mediana edad, cuya atención está en mil sitios, tomarse tiempo para leer en voz alta puede ser como aplicar una loción calmante en el alma. Para los más mayores, sus efectos pueden ser consoladores y vigorizantes, como tomarse un tónico reconstituyente o una medicina”. Por todo esto tanto la lectura en voz alta como la escucha de literatura leída por otras voces son importantes no sólo en la niñez.

En palabras de Juan Mata Anaya, presidente de la asociación española Entrelibros, “es un placer escuchar a otros hablar, leer, interpretar… Es un placer primario. Nuestro cerebro fue antes oyente que lector, y el poder seductor de la voz es inmenso. Además, la lectura en voz alta de un texto le otorga un significado que a veces no se
manifiesta cuando se lee en silencio”.

“Es un placer escuchar a otros hablar, leer, interpretar… Es un placer primario.
Nuestro cerebro fue antes oyente que lector, y el poder seductor de la voz es inmenso”.