Cuando la tecnología une

La tecnología lleva años revolucionando los hábitos hogareños a un ritmo vertiginoso. Presente en la gran mayoría de las familias en múltiples formatos, muchas veces es cuestionada por su impacto negativo sobre las relaciones y los vínculos. Sin embargo, los mismos dispositivos señalados por alienar también pueden tender puentes. La pandemia de coronavirus lo puso en evidencia de modo contundente: las pantallas convertidas en ventanas hacia el afuera y en espacios de encuentro, las tablets y móviles usados para aprender en familia y compartir momentos en casa, así como para conectarse con seres queridos en plena imposibilidad de dar abrazos.

El nuevo contexto produjo cambios repentinos en las rutinas, pero además llevó a resignificar prácticas que ya formaban parte del día a día en muchas familias. Para los más pequeños, sacarse fotos y protagonizar videos ya son pasatiempos tan habituales como jugar con bloques o pintar con acuarelas. Entonces, ¿por qué no hacer que esas actividades también den lugar a momentos compartidos con mamá y papá? Así es posible generar otra diversión conjunta y, al mismo tiempo, mantener un control sobre el uso de los dispositivos tecnológicos.

La propuesta de Hoot! forma parte de esta lógica. Nace como una herramienta digital, pero apunta a la interacción real. Por caso, convierte en un gran plan familiar la grabación de un cuento entre grandes y chicos, en una actividad que no sólo implica pasar juntos más tiempo sino además vincularse con la literatura, la creatividad y la imaginación.

La tecnología como puente para el aprendizaje y el descubrimiento es, de hecho, uno de los grandes efectos positivos de su expansión ilimitada en todo el globo. A través de dispositivos como el móvil es posible acceder a contenidos de carácter enciclopédico o colecciones de bibliotecas en distintas parte del mundo, así como a obras literarias y musicales que tiempo atrás quedaban fuera del horizonte cultural cotidiano.

Sin dudas en tiempos de pandemia, pero también desde mucho antes, la restricción total del uso de pantallas no sólo es contraproducente para niños y adolescentes sino que además es una batalla perdida. Tienen los dispositivos al alcance, ya sea en casa, en la escuela o al visitar a familiares y amigos. Ante este panorama, la principal recomendación de especialistas es que ese uso que ya es un hecho se realice bajo la mirada atenta de los adultos a cargo. Y para potenciar los aspectos positivos de estas nuevas costumbres ya instaladas, lo ideal es lograr que también den lugar a hábitos compartidos.

El covid, un punto de inflexión

Según un estudio realizado en España por la plataforma Empantallados y la consultora GAD3, con el apoyo de la Comisión Europea, dos de cada tres familias consideraron que los beneficios derivados del uso de las pantallas desde que irrumpió el coronavirus fueron superiores a los riesgos que implica pasar más tiempo conectados y utilizando dispositivos tecnológicos. Entre los encuestados, el 85% de los padres y madres admitieron que las pantallas se convirtieron en nuevas oportunidades para hacer cosas con sus hijos. Más del 75% señaló que gracias a los dispositivos logró una mayor comunicación con familiares y amigos. Y el 50% resaltó además que la tecnología permitió concretar acciones solidarias en su entorno cercano.

Otro aspecto señalado como favorable en estos tiempos de menos salidas y más tecnologías indica –según el 67% de los padres encuestados- que la nueva etapa devino en una oportunidad para dialogar con sus hijos (sobre todo, con adolescentes) sobre cómo hacer un uso saludable de las pantallas.

Mientras en los ámbitos educativos ya se habla de un punto de inflexión en materia pedagógica a partir de la expansión mundial del virus Covid-19, es un hecho que las herramientas virtuales estarán cada vez más presentes en los procesos de enseñanza y aprendizaje. En casa, también. Ya es difícil pensar en hogares sin presencia de móviles y pantallas, y la tendencia va en alza. Las nuevas generaciones crecerán rodeadas de ellos y es correr con viento en contra pretender que así no lo sea. Convertirlos en herramientas de formación y generar en torno a ellos momentos familiares compartidos parece ser un camino mucho más amigable hacia el futuro (cercano).

 

LA PANDEMIA LO PUSO EN EVIDENCIA DE MODO CONTUNDENTE: LAS PANTALLAS CONVERTIDAS EN VENTANAS AL EXTERIOR Y ESPACIOS DE ENCUENTRO, LAS TABLETS Y MÓVILES USADOS PARA APRENDER EN FAMILIA, COMPARTIR MOMENTOS EN CASA Y CONECTARSE CON SERES QUERIDOS.