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Lanzamiento Hoot! Comunicado de prensa

hoot is on the market

CON HOOT!, AHORA LOS CUENTOS SE CUENTAN POR EL TELÉFONO MÓVIL.

ESTA NUEVA APLICACIÓN UNE LA TRADICIÓN Y LA TECNOLOGÍA PARA PROMOVER LA ALFABETIZACIÓN INFANTIL... E INCENTIVAR LA DIVERSIÓN EN FAMILIA

Hoot!, la nueva aplicación para iOS que se lanzará por el Día del Padre, permite que padres e hijos graben y compartan cuentos con la familia y los amigos.

LA APLICACIÓN GRATIS HOOT! TRAE CUENTOS, MÚSICA Y EFECTOS DE SONIDO OPCIONALES

 

NUEVA YORK, NY, 11 de junio de 2020; Con las escuelas cerradas y países enteros en aislamiento, la pandemia del coronavirus trasladó a las casas el desafío de educar y entretener a los niños. Justo para el Día del Padre, esta nueva aplicación ofrece a los padres una manera nueva y divertida para que sus hijos lean... y nuevas maneras para que padres e hijos compartan una actividad creativa que pueda disfrutar toda la familia… ¡hasta los abuelos!.

Hoot! es una aplicación fácil de usar para que padres e hijos graben, guarden y compartan cuentos entre sí, con amigos y con la familia, incluso cuando los separa la distancia. ¡Y ya está en la App Store! La aplicación trae una colección de cuentos clásicos y cuentos de hadas, como Rapunzel, Cenicienta y El Gato con Botas, que los padres y abuelos pueden leer en voz alta y grabar, más un cuento original de Hoot! por el Día del Padre para que los niños le graben a su “Súper Papá”.  También pueden agregar música y efectos de sonido a los cuentos que graban, transformando el teléfono móvil en su propio estudio de grabación digital.

En los Estados Unidos, uno de cada cuatro niños crecerá sin saber leer. “Los padres y los maestros siempre supieron que leerles a los niños es quizá la mejor manera de que desarrollen habilidades lingüísticas y alfabetismo”, comentó desde Nueva York el cofundador Luis Vinuales, presidente de Hoot!, una startup con sede en esa ciudad, en Barcelona y en Buenos Aires. También se cree que leerles en voz alta refuerza la relación padre e hijo y el desarrollo cerebral, según Reach Out and Read, una ONG de Boston1. “Creamos una app que hace posible leerles a los niños incluso cuando los padres no están con ellos en el sofá o a la hora de dormir.”

Vinuales originalmente imaginó la app como una manera de que los padres que suelen viajar por trabajo sigan en contacto con sus hijos y para que los hijos oigan una voz familiar en cualquier momento, día o noche. Y le ve aun más utilidad ahora con la pandemia. “En la era del distanciamiento social, cuando tantos abuelos se conectan con su familia a través de la tecnología, Hoot! les brinda una manera nueva de compartir los cuentos que aman con sus nietos.  Y cuando los abuelos escuchan un Hoot! de sus nietos, pueden darse cuenta de cómo están aprendiendo a leer.”

Para contribuir a combatir el analfabetismo, Hoot! se asoció con la World Literacy Foundation, una organización mundial sin fines de lucro con sede en Australia que ayuda a salir a los jóvenes de la pobreza a través del alfabetismo. Esta fundación sostiene que la educación es un derecho humano sin importar la ubicación geográfica y otorga acceso gratuito a materiales escolares. Hoot! y la fundación van a trabajar juntas para desarrollar soluciones innovadoras que apunten a erradicar el analfabetismo a gran escala.

Hoot! es una app que agrega una nueva dimensión al sector de audio-libros que crece rápidamente. La consultora Deloitte predice que las ventas aumentarán 25% a $3.500 millones en 2020. La diferencia con Hoot! es que son voces familiares las que cuentan los cuentos y las oportunidades de adaptarlos y personalizarlos no tienen límite. El Director de Marketing, Iñaki Vazquez destacó que la app es gratis y que, en el futuro, Hoot! va a agregar más contenidos, algunos pagos y opcionales.   “Vamos a trabajar con una variedad de editores y creadores de contenido para agregar mucho más en los próximos meses”, contó. “Queremos ver cómo responden a Hoot! los usuarios y qué les gustaría ver en el futuro.”

 

Aprende más sobre Hoot!

Sitio web: https://hoot-audio.com/
LinkedIn: https://www.linkedin.com/company/hoot-audio/
Facebook: https://www.facebook.com/Hoot-Audio-102308628076571
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Twitter: https://twitter.com/hoot_audio

Para obtener más información, contáctese con:

Richard Hine: 917-279-6679. richard@levitydept.com

 

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https://www.reachoutandread.org/why-we-matter/child- development/#:~:text=Spending%20time%20together%20while
%20reading,a%20lifelong%20love%20of%20reading.


un cuento para papa hoot

Te cuento un cuento: el mejor regalo para papá en su día

Tecnología y calidez. Originalidad y tradición. Perfecto para compartir e ideal para disfrutar en soledad. Existe una opción para agasajar a papá en su día que concentra todas estas cualidades. Un cuento personalizado que refleja lo maravilloso del vínculo
cotidiano padres-hijos, especialmente pensado para ser grabado por los más pequeños de la casa. Tal es la propuesta que lanza Hoot! con su obra “¡Feliz día, súper papá!”.

Intangible e inolvidable, es el objeto perfecto para estos tiempos. Porque sorprende desde la comodidad de sus móviles a los papás más modernos, al tiempo que les brinda la calidez de un regalo artesanal y narrado en la voz de sus hijos, con la carga
emocional que eso implica.

Es original y causa impacto y asombro al oírlo por primera vez, al tiempo que recupera lo mejor de la tradición de la narración oral: la literatura transmitida en voz alta y el hábito de compartir cuentos entre padres e hijos. Aunque en esta oportunidad los roles típicos se invierten: el relato recae en los más pequeños y tiene a los adultos como oyentes atentos.

El cuento personalizado de Hoot! garantiza un momento único al hacer entrega del obsequio y compartir la escucha. Pero además se convierte en un tesoro para llevar a cuestas y volver a oír cuando la distancia o los ritmos laborales llevan a extrañar demasiado y anhelar el reencuentro.

“¡Feliz día, súper papá!”, es un texto simple y de fácil lectura para los más pequeños de la casa, que rescata y reúne los mejores hábitos compartidos entre padres e hijos. Hábitos propios de la vida cotidiana, de esos que se guardan en lo más profundo de la
memoria para toda la vida.

“A la hora del baño, cuando se me arrugan los dedos de tanto jugar y el espejo empañado ya está cubierto de tanto dibujar, alcanza con chapotear con ruido para que él aparezca sin gritar ‘¡papáaaaaa!’. Unos cuantos ¡splash! y ahí nomás
llega mi superhéroe favorito, toalla en mano, para sacarme de la bañera justo antes del naufragio.”

Desde una merienda preparada a dúo hasta una carrera en la plaza o simplemente una anécdota a la hora del baño. Todo ello forma parte del cuento personalizado que Hoot! ofrece para el Día del Padre, con diseño accesible, las mejores ilustraciones y opciones para musicalizar y sonorizar el relato, entre otros efectos especiales.

Regalar literatura siempre es un mimo al alma. Y si llega narrada en la voz de nuestros hijos, tanto mejor.

Un día, todos los días

El vínculo padre-hijo se construye y se celebra todos los días, es cierto. De hecho, elcuento en cuestión está erigido sobre esas pequeñas piezas que arman el puzzle de una rutina llena de momentos mágicos. Pero hay un día especialmente destinado a
agasajar a los papás, y en gran parte del mundo es el tercer domingo de junio. ¿Por qué?

La fecha se instauró en los Estados Unidos y fue replicada en muchos países, aunque otros lo celebran en distintos momentos del año. Surgió como iniciativa de Sonora Smart Dodd, una de las hijas de un veterano de la guerra civil de 1865 William
Jackson Smart. Tras la contienda, el hombre supo que había enviudado y quedó a cargo de sus seis hijos, en medio de la crisis y la pobreza. Sonora quiso homenajearlo con la consagración de un día en su honor, y dio así lugar al Día del Padre, que nació un 19 de junio.

Después de una primera fiesta minoritaria, la celebración comenzó a expandirse por distintas regiones. En 1924 el presidente Calvin Coolidge apoyó su institucionalización y, en 1966 Lyndon Johnson determinó que la festividad se
celebraría el tercer domingo de cada mes. Finalmente, Richard Nixon la fijó al calendario oficial en 1972.

Desde entonces, la tradición está instalada. El tercer domingo de junio es un día de festejo y de agasajo para los papás de gran parte del globo. Y merecen obsequios que los hagan sentir especiales. Dignos de personajes superpoderosos.

Un cuento personalizado que refleja lo maravilloso del vínculo cotidiano padres-hijos, especialmente preparado para ser grabado por los más pequeños de la casa. Tal es la propuesta que lanza Hoot! con su obra “¡Feliz día, súper papá!”.


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Descubrir la literatura antes de dejar el pañal

Igual que a comer o a hablar, lo más pequeños aprenden a relacionarse con los libros mirando a sus mayores. Mamás, papás y adultos a cargo en general tienen la enorme misión de hacer posible ese vínculo entre bebés/niños y literatura, un encuentro que no se concreta sin la intervención de un mediador y que no se fortalece sin su constancia. Para que la magia se produzca, hay que preparar los ingredientes del hechizo.

Entidades como la Asociación Nacional de Educación de los Estados Unidos (National Education Association, NEA) remarcan que es necesario que los más chiquitos vean a sus padres o adultos referentes leer en lo cotidiano. Y sugieren que el acto de lectura sea siempre un momento especial. Recomiendan, como mínimo, 20 minutos diarios de lectura compartida con los chicos e instarlos a que, cuando tengan edad suficiente para hacerlo, sean ellos quienes elijan qué leer.

La importancia del fomento de la lectura desde la cuna no es algo novedoso. Ya en 1978 los psicólogos especialistas en aprendizaje Jerome Bruner y Anat Ninio publicaban un estudio –que se convertiría en un clásico- que revelaba que a partir de los ocho meses los bebés comienzan a interactuar con los adultos en relación a los elementos del entorno. A ‘comentar’, a su modo, lo que los rodea, a partir del desarrollo de la capacidad de atención compartida. Para estimular eso, la lectura como actividad del bebé con sus adultos de referencia puede comenzar incluso antes, desde los primeros días o semanas de vida.

No se trata de un hallazgo novedoso pero sí resulta necesario reforzarlo en tiempos de proliferación de pantallas y hábitos revolucionados. Y esas pantallas, de hecho, pueden integrarse a los momentos de lectura desde múltiples propuestas especialmente dedicadas a la literatura infantil, siempre tratando de que los dispositivos tecnológicos no reemplacen por completo a las obras en papel. Que la literatura no falte en casa, en todos sus formatos posibles.

Dar lugar al vínculo bebé-literatura pone en marcha lo que algunos investigadores llaman el ‘círculo virtuoso de la lectura’. Quienes leen mucho y desde pequeños desarrollan habilidades cognitivas que los llevan a leer cada vez más, y viceversa. Estas fueron algunas de las conclusiones de las especialistas Anne Cunningham, de la Universidad de Berkeley (Estados Unidos), y Keith Stanovich, de la Universidad de Toronto (Canadá), planteadas en un estudio publicado en 2017.

Dos años antes, científicos del Centro Médico del Hospital de Niños de Cincinnati, Estados Unidos, habían hallado evidencias –mediante estudios de resonancia magnética- de una actividad cerebral diferente al escuchar cuentos por parte de niños de entre tres y cinco años a quienes sus padres tenían el hábito de leerles desde muy pequeños.

Los investigadores remarcaban por entonces la importancia de las áreas del cerebro que proyectan las imágenes mentales, porque "ayudan al niño a 'ver la historia'; a través de imágenes, afirmando el invaluable papel de la imaginación";. Cuanto mayor era el nivel de lectura de parte de los adultos hacia los niños, más actividad detectaban en los lóbulos parietales del cerebro, relacionados con el lenguaje y la comprensión. Las pruebas estaban a la vista: el cerebro funcionaba más y mejor gracias a la lectura.

Libros y literatura desde siempre, para entender mejor. Y para generar el deseo de querer, a su vez, leer cada vez más. Tal la magia generada en torno al universo literario infantil.

No sólo información: también emoción

“Un niño que no lee tiene anemia emocional”. Así definió Begoña Ibarrola, una de las autoras de cuentos infantiles más leídas de España, la importancia de la literatura infantil en el desarrollo emocional de los más pequeños. Y resaltó –en diálogo con el periódico ABC- que “los cuentos favorecen el autoconocimiento y la conciencia emocional, mostrándonos quiénes somos y, lo que es más importante, quienes podemos llegar a ser”.

En los últimos años, una obra se convirtió en emblema del abordaje de las emociones desde la literatura infantil: El monstruo de colores, de Anna Llenas. El protagonista es un personaje que ayuda a explicar las emociones a los más pequeños, usando los distintos colores para identificar los diferentes estados de ánimo. Según datos de la editorial, Flamboyant, ya se publicó en 25 idiomas y vendió más de un millón y medio de ejemplares en todo el mundo.

Se recomiendan, como mínimo, 20 minutos diarios de lectura compartida con los chicos e instarlos a que sean ellos quienes elijan qué leer.


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Cuando la tecnología une

La tecnología lleva años revolucionando los hábitos hogareños a un ritmo vertiginoso. Presente en la gran mayoría de las familias en múltiples formatos, muchas veces es cuestionada por su impacto negativo sobre las relaciones y los vínculos. Sin embargo, los mismos dispositivos señalados por alienar también pueden tender puentes. La pandemia de coronavirus lo puso en evidencia de modo contundente: las pantallas convertidas en ventanas hacia el afuera y en espacios de encuentro, las tablets y móviles usados para aprender en familia y compartir momentos en casa, así como para conectarse con seres queridos en plena imposibilidad de dar abrazos.

El nuevo contexto produjo cambios repentinos en las rutinas, pero además llevó a resignificar prácticas que ya formaban parte del día a día en muchas familias. Para los más pequeños, sacarse fotos y protagonizar videos ya son pasatiempos tan habituales como jugar con bloques o pintar con acuarelas. Entonces, ¿por qué no hacer que esas actividades también den lugar a momentos compartidos con mamá y papá? Así es posible generar otra diversión conjunta y, al mismo tiempo, mantener un control sobre el uso de los dispositivos tecnológicos.

La propuesta de Hoot! forma parte de esta lógica. Nace como una herramienta digital, pero apunta a la interacción real. Por caso, convierte en un gran plan familiar la grabación de un cuento entre grandes y chicos, en una actividad que no sólo implica pasar juntos más tiempo sino además vincularse con la literatura, la creatividad y la imaginación.

La tecnología como puente para el aprendizaje y el descubrimiento es, de hecho, uno de los grandes efectos positivos de su expansión ilimitada en todo el globo. A través de dispositivos como el móvil es posible acceder a contenidos de carácter enciclopédico o colecciones de bibliotecas en distintas parte del mundo, así como a obras literarias y musicales que tiempo atrás quedaban fuera del horizonte cultural cotidiano.

Sin dudas en tiempos de pandemia, pero también desde mucho antes, la restricción total del uso de pantallas no sólo es contraproducente para niños y adolescentes sino que además es una batalla perdida. Tienen los dispositivos al alcance, ya sea en casa, en la escuela o al visitar a familiares y amigos. Ante este panorama, la principal recomendación de especialistas es que ese uso que ya es un hecho se realice bajo la mirada atenta de los adultos a cargo. Y para potenciar los aspectos positivos de estas nuevas costumbres ya instaladas, lo ideal es lograr que también den lugar a hábitos compartidos.

El covid, un punto de inflexión

Según un estudio realizado en España por la plataforma Empantallados y la consultora GAD3, con el apoyo de la Comisión Europea, dos de cada tres familias consideraron que los beneficios derivados del uso de las pantallas desde que irrumpió el coronavirus fueron superiores a los riesgos que implica pasar más tiempo conectados y utilizando dispositivos tecnológicos. Entre los encuestados, el 85% de los padres y madres admitieron que las pantallas se convirtieron en nuevas oportunidades para hacer cosas con sus hijos. Más del 75% señaló que gracias a los dispositivos logró una mayor comunicación con familiares y amigos. Y el 50% resaltó además que la tecnología permitió concretar acciones solidarias en su entorno cercano.

Otro aspecto señalado como favorable en estos tiempos de menos salidas y más tecnologías indica –según el 67% de los padres encuestados- que la nueva etapa devino en una oportunidad para dialogar con sus hijos (sobre todo, con adolescentes) sobre cómo hacer un uso saludable de las pantallas.

Mientras en los ámbitos educativos ya se habla de un punto de inflexión en materia pedagógica a partir de la expansión mundial del virus Covid-19, es un hecho que las herramientas virtuales estarán cada vez más presentes en los procesos de enseñanza y aprendizaje. En casa, también. Ya es difícil pensar en hogares sin presencia de móviles y pantallas, y la tendencia va en alza. Las nuevas generaciones crecerán rodeadas de ellos y es correr con viento en contra pretender que así no lo sea. Convertirlos en herramientas de formación y generar en torno a ellos momentos familiares compartidos parece ser un camino mucho más amigable hacia el futuro (cercano).

 

LA PANDEMIA LO PUSO EN EVIDENCIA DE MODO CONTUNDENTE: LAS PANTALLAS CONVERTIDAS EN VENTANAS AL EXTERIOR Y ESPACIOS DE ENCUENTRO, LAS TABLETS Y MÓVILES USADOS PARA APRENDER EN FAMILIA, COMPARTIR MOMENTOS EN CASA Y CONECTARSE CON SERES QUERIDOS.


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Compartir un Hoot!, tender un puente

Más allá de los cambios y transformaciones de estos tiempos en materia de crianza, hay algunas premisas que permanecen indiscutibles. Entre ellas, la importancia del tiempo de juego compartido entre padres e hijos, o el rol clave de estimular el vínculo con la literatura y el desarrollo de la imaginación desde la primera etapa de la vida. La irrupción tecnológica en la infancia da lugar a mayores debates, pero su llegada definitiva a los hogares plantea un escenario sin vuelta atrás. Para padres, educadores y psicólogos, el desafío es lograr que los nuevos dispositivos se integren con aquellas premisas que están fuera de duda en todo proceso de crianza. Tal como sucede al poner en marcha el engranaje para compartir un Hoot!

Un proceso que comienza con una idea: “¿Y si grabamos un cuento?”. Las ganas bastan para encender el mecanismo. A partir de entonces, hay mucho por hacer: pensar quiénes le pondrán voz a la historia –y con qué entonaciones-, imaginar y probar qué efectos sonoros y musicales quedarán mejor, ensayar una y otra vez antes de lograr el resultado deseado.

Después, llega lo mejor. Dar comienzo a la grabación, ponerse en la piel de los personajes, compartir un momento familiar cargado de imaginación, literatura y creatividad. Una actividad que obliga a la participación real y activa tanto de los niños como de los adultos para garantizar el éxito. Un proceso que constituye un plan en sí mismo, ideal para un domingo en familia en casa o una tarde lluviosa.

Claro que en todo esto hay otra instancia súper especial. La que tiene que ver con pensar a quién va dirigido el cuento. Si se enviará como obsequio de cumpleaños o por otro motivo de celebración. O si simplemente será un regalo para causar sorpresa a un ser querido que vive lejos, que no está en casa o que está a punto de partir de viaje y que podrá así llevarse consigo las voces e historias de su familia en el equipaje.

Los efectos más gratos y sorpresivos se logran al compartir un Hoot! por primera vez, con alguien que desconocía la iniciativa. El impacto es imborrable: recibir un archivo y, al activarlo, oír voces familiares inmersas en un mundo mágico. Pero el efecto no se agota allí. Porque recibir un cuento personalizado genera una alta dosis de ansiedad por oír otro, y otro más.

La rueda que empieza a girar puede recorrer largos caminos, desde las historias recordando aquel primer Hoot! compartido y sus efectos, hasta las ganas de responder compartiendo otro Hoot! y comenzando a armar una biblioteca entera de cuentos contados con las voces de los seres queridos. Todo un tesoro.

La tecnología como un mimo a los abuelos

En todos los casos, compartir un Hoot! garantiza momentos especiales. Pero hay algunos que se vuelven particularmente emocionantes. Son los que involucran a los mayores de la familia. Los que sorprenden a quien no está tan habituado con las nuevas tecnologías, y se maravillan ante el abanico de posibilidades que éstas abren.

La importancia de involucrar a los abuelos en estas actividades es vital. Y se convirtió casi en una obligación desde que el coronavirus devino en pandemia. De hecho, la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) se pronunció sobre el tema: “Quiero transmitir un mensaje a los más jóvenes, mantener a sus abuelos seguros significa que no los pueden visitar en persona, pero llámenlos, háblenles cada día para que no se sientan solos. La distancia física no tiene que significar el aislamiento social", expresó a modo de pedido el jefe de la Oficina de la OMS para Europa, Hans Klunge.

El médico y responsable por la OMS en más de medio centenar de países remarcó que las familias deben ayudar a las personas mayores a entender adecuadamente las informaciones sobre el coronavirus, pero también advirtió sobre la necesidad de mantener el vínculo diario para que se sientan acompañados. En otras palabras, para hacerlos sonreír en pleno encierro.

El llamado diario, la videollamada convertida en hábito, la ayuda constante para acercar a los abuelos a dispositivos tecnológicos que muchas veces les resultan temibles, se pueden complementar con la alegría de compartir un Hoot!

 

Los efectos más gratos y sorpresivos se logran al compartir un Hoot! por primera vez, con alguien que desconocía la iniciativa. El impacto es imborrable: recibir un archivo y, al activarlo, oír voces familiares inmersas en un mundo mágico.


la escucha de cuentos hoot

La escucha de cuentos como puerta de entrada a la lectura

Contar cuentos a las y los más pequeños es uno de los hábitos más antiguos e imbatibles en materia de crianza. Más allá de los cambios en los ritmos y estilos de vida, de los avances tecnológicos y la proliferación de pantallas, los cuentos antes de dormir siguen siendo cotidianos en muchos hogares en todo el mundo. Los audiolibros permiten potenciar el fenómeno, así como extender los beneficios de la lectura en voz alta y la escucha literaria más allá de la infancia.

Para los más pequeños, oír un relato literario en voz alta estimula la adquisición temprana del lenguaje, amplía el vocabulario y fomenta el gusto por la lectura. Si la narración llega desde una voz familiar, potencia además el vínculo afectivo. Todo esto puede multiplicarse mediante el recurso de los audiolibros. De hecho, su uso no interrumpe ni altera el proceso de aprendizaje de la lectoescritura sino al contrario: lo impulsa.

“Lo primero que hay que saber es que escuchar audiolibros no es ‘hacer trampa’. El principal propósito de leer es obtener información. No importa cuál sea la vía por donde llegue la información al cerebro”, respondió Jamie Martin, especialista en
tecnología de asistencia en New England Assistive Technology Center (NEAT) en Hartford, Connecticut, al ser consultado sobre el uso de audiolibros en casos de niños con dificultades para aprender a leer y escribir. Y agregó que en esta etapa muchos chicos centran su atención en pronunciar las palabras, más que en entender lo que están diciendo. “Los audiolibros pueden eliminar la necesidad de decodificar de manera que se pueda enfocar en el significado”, remarcó el analista, dando cuenta del gran complemento entre lectura y escucha literaria.

En el mismo sentido apuntaron los resultados del estudio “Lectura de niños y jóvenes en 2019”, realizado por el Fondo Nacional de Alfabetización (National Literacy Trust) en el Reino Unido. Sobre 56.906 niños y jóvenes de entre 9 y 18 años encuestados, se concluyó que los audiolibros facilitan que niñas y niños accedan a la lectura por sí solos.

Desde la Universidad de Salamanca, en España, Araceli García Rodríguez y Raquel Gómez Díaz, autoras de “¿Leer con los oídos?: audiolibros y literatura infantil y juvenil” (2019), analizaron los beneficios del uso de audiolibros en el ámbito educativo, donde funciona como complemento de la lectura tradicional en papel. Destacaron que entre los más pequeños este hábito ayuda a prestar atención, potencia la experiencia de emocionarse gracias a los matices de la voz, así como fomenta el desarrollo de la actividad cognitiva mediante la creación de imágenes mentales en función de la escucha.

Para los adultos, también

Aunque súper instalada y firme ante el paso del tiempo, la práctica de la lectura de cuentos en la infancia suele interrumpirse cuando los niños comienzan a leer solos con fluidez, o simplemente cuando crecen. Pero atención: el hábito de oír relatos literarios en voz alta aporta múltiples beneficios también entre los mayores. Por eso, especialistas apuntan a los audiolibros como herramienta para retomar esta costumbre en la vida adulta.

En su libro La hora encantada (The Enchanted Hour, Harper, 2019), la autora Meghan Cox Gurdon lo explicó así: “Sería un error relegar la lectura en voz alta tan solo al territorio de la infancia. Los adolescentes y adultos a quienes se les lee no reciben tanta atención por parte de la comunidad científica, pero es incuestionable que también se benefician de ello intelectual, emocional, literaria e incluso espiritualmente”. Según Cox, “para los exhaustos adultos de mediana edad, cuya atención está en mil sitios, tomarse tiempo para leer en voz alta puede ser como aplicar una loción calmante en el alma. Para los más mayores, sus efectos pueden ser consoladores y vigorizantes, como tomarse un tónico reconstituyente o una medicina”. Por todo esto tanto la lectura en voz alta como la escucha de literatura leída por otras voces son importantes no sólo en la niñez.

En palabras de Juan Mata Anaya, presidente de la asociación española Entrelibros, “es un placer escuchar a otros hablar, leer, interpretar... Es un placer primario. Nuestro cerebro fue antes oyente que lector, y el poder seductor de la voz es inmenso. Además, la lectura en voz alta de un texto le otorga un significado que a veces no se
manifiesta cuando se lee en silencio”.

“Es un placer escuchar a otros hablar, leer, interpretar... Es un placer primario.
Nuestro cerebro fue antes oyente que lector, y el poder seductor de la voz es inmenso”.


un mercado que crece hoot

Un mercado tan real como fantástico (y en auge)

Con la impronta de tradiciones históricas como la narración oral e incluso el radioteatro, fusionadas con las últimas herramientas tecnológicas disponibles, el audiolibro irrumpió para revolucionar la industria editorial en todo el mundo. Los efectos globales de una inesperada pandemia contribuyeron a potenciar su auge, en un marco en el que todos los hábitos se transforman con velocidad inusitada. El audiolibro, la lectura que se escucha, llegó para quedarse y abre un universo de posibilidades literarias desde el teléfono celular.

A diferencia del libro electrónico, que años atrás amagó con desbancar al libro impreso pero se quedó en el camino, el audiolibro aparece como un aliado de las obras en papel. No compite con ellas, sino que invita a sumergirse en la literatura a quienes no están tan habituados a la lectura o tienen poco tiempo para dedicarle en el día a día. Así lo demuestran las estadísticas: en la pasada edición de la Feria del Libro de Frankfurt se difundió un estudio según el cual el 50 por ciento de los usuarios de audiolibros no había leído ni un libro impreso en el último año.

Las cifras del impacto en la literatura sonora de esta época en que el virus Covid-19 trastocó las rutinas se conocerán de aquí a un tiempo. Pero el fenómeno ya estaba en curso. Según la Asociación de Editores de Audio (Audio Publishers Association, APA), uno de cada dos estadounidenses mayor de 12 años ya escuchó al menos un audiolibro. Esto se ubica seis puntos por encima que en las estadísticas de 2018.

Ante este panorama, la proyección de los expertos es que el audiolibro llegue a representar en los próximos años entre el 10 y el 15 por ciento de la facturación total del mercado editorial, que hoy es de algo más de 32 mil millones de dólares anuales en el mundo.

Un mercado editorial que, además, está atravesado por la crisis del formato en papel (otro fenómeno potenciado por la pandemia, ante el cierre temporario de muchos puntos de venta físicos). Tanto en la mayoría de los países europeos como en Estados Unidos, el negocio del libro impreso crece en ingresos pero no en número de unidades. Es decir que la suba deriva del aumento en los precios de venta al público, no de un incremento en el número de lectores. Por el contrario, el audiolibro viene a incorporar nuevos: a convertir a usuarios tecnológicos en ávidos consumidores de literatura. Y sin dejar afuera a nadie mediante montos inaccesibles.

Así lo definió en diálogo con la prensa el especialista Javier Celaya, director de la consultora editorial española Dosdoce.com:

"Denigrar la lectura en pantallas o la escucha de audiolibros es contraproducente para el mundo del libro, dado que estos formatos pueden ayudar al sector a recuperar lectores o hasta crear nuevas audiencias. Lo importante es leer, independientemente del formato".

Lectores y mucho más

El usuario/lector es sólo una pieza de un inmenso engranaje que se pone en marcha en torno a los audiolibros. Desde programadores y diseñadores abocados a darles forma para su circulación y escucha a través de los móviles, hasta actores y actrices que le ponen voz a aventuras escritas. Tanto a las piezas clásicas como a las especialmente creadas para ser leídas, tal el abanico de opciones que se abre ante la posibilidad de que la literatura entre por los oídos, en cualquier parte y en todo momento.

Porque allí donde el libro impreso se deja de lado por falta de tiempo, el audiolibro aparece como un recurso para ser aprovechado y disfrutado mientras se realizan tareas hogareñas, se hace actividad física o se camina o viaja hacia el trabajo, la universidad o la escuela. De hecho, el 52 por ciento de las escuchas se realizan in itinere: en el transporte público o en el auto.

Según las tendencias conocidas hasta ahora, casi la mitad de los consumidores de audiolibros –el 48 por ciento- son menores de 35 años. En Europa y Estados Unidos lo que más se escucha es ficción, mientras que en América Latina optan por los ensayos –al ritmo que se impone la lógica de los podcast en el ámbito periodístico-.

Como dijo Celaya al analizar el fenómeno, el auge del audiolibro y la crisis del papel no implican que se esté dejando de leer:

Todo lo contrario: nunca se ha leído tanto en comparación con otras décadas. Los lectores digitales son muy buenos lectores.

EL 50% DE LOS USUARIOS DE AUDIOLIBROS NO LEYÓ NI UN LIBRO IMPRESO EN EL ÚLTIMO AÑO. EL 48% TIENE MENOS DE 35 AÑOS Y EL 52% DE LAS ESCUCHAS SE REALIZA EN EL TRANSPORTE PÚBLICO O EN EL COCHE.